Guía definitiva para un resultado profesional.
Has dedicado semanas a pulir cada palabra de tu manuscrito o cada detalle de tu diseño. Sin embargo, al recibir las cajas de la imprenta, el color se ve apagado, las imágenes están pixeladas o, peor aún, el texto aparece cortado por los bordes. Esa sensación de frustración y dinero perdido es más común de lo que crees.
Enviar un archivo mal configurado no solo retrasa la producción, sino que dispara los costes de preimpresión. La buena noticia es que evitar estos desastres es más sencillo de lo que parece. En esta guía, aprenderás a preparar tus artes finales como un auténtico profesional para que lo que ves en pantalla sea exactamente lo que recibes en papel.

1. El Dilema del Color: ¿RGB o CMYK?
El error más frecuente en la preimpresión digital es trabajar en el modo de color incorrecto. Las pantallas de ordenador y móviles funcionan con luz (RGB: Rojo, Verde y Azul), mientras que las máquinas de impresión utilizan tintas físicas (CMYK: Cian, Magenta, Amarillo y Negro).
La importancia de la Cuatricromía
Si envías un archivo en RGB, la impresora hará una conversión automática. Esto suele resultar en colores saturados que se vuelven opacos o «sucios» en el papel. Para evitar sorpresas, configura tu documento en modo CMYK desde el primer segundo. Si usas colores corporativos muy específicos, considera el uso de Pantones, aunque para la mayoría de proyectos digitales, una buena gestión de la cuatricromía es suficiente.
2. Resolución y Medidas: No todo es lo que parece
No basta con que una imagen se vea «bien» en tu monitor. El estándar de la industria para una impresión nítida son los 300 DPI (puntos por pulgada) al tamaño real de impresión.
La regla de oro de los DPI
- 300 DPI: Calidad óptima para libros, folletos y tarjetas de visita.
- 150 DPI: Aceptable para cartelería de gran formato que se verá a distancia.
- 72 DPI: Solo para pantallas. Nunca envíes esto a imprenta si no quieres ver «cuadraditos».
Sangre y Margen de Seguridad
Tu diseño debe medir exactamente lo que la pieza final, pero con un añadido: la sangre. Normalmente se añaden 3 mm extras por cada lado. Esto evita que, si la guillotina se desplaza un milímetro al cortar, aparezcan bordes blancos antiestéticos. Asimismo, mantén el texto importante al menos a 5 mm del borde (margen de seguridad).
3. Formatos de Archivo: ¿PDF, TIFF o JPG?
Aunque hoy en día las imprentas pueden procesar diversos formatos, no todos ofrecen la misma fiabilidad.
| Formato | Uso Recomendado | Ventajas | Desventajas |
| PDF/X | El estándar de oro | Conserva fuentes, vectores y perfiles de color. | Requiere software profesional. |
| TIFF | Fotografía de alta calidad | No tiene pérdida de calidad por compresión. | Archivos muy pesados. |
| JPG | Imágenes sencillas | Ligero y compatible. | Pierde calidad cada vez que se guarda. |
| AI/INDD | Archivos nativos | Editable para el impresor. | Requiere enviar fuentes y links por separado. |
Consejo PRO 2025: Envía siempre un PDF/X-4. Es el estándar más estable que soporta transparencias y capas de forma eficiente, evitando errores de interpretación en el RIP de la impresora.
4. Tipografías: El peligro de las fuentes «perdidas»
Uno de los problemas más graves en la impresión digital ocurre cuando la imprenta no tiene instalada la fuente que usaste. El sistema la sustituye por una genérica (como Arial o Courier) y desmaqueta todo tu trabajo.
Para evitarlo, tienes dos opciones:
- Incrustar las fuentes: Al exportar a PDF, asegúrate de que la opción «Incrustar todas las fuentes» esté marcada.
- Trazar o Convertir a Curvas: Transforma el texto en dibujo vectorial. Es infalible, pero ten cuidado: una vez hecho, el texto ya no es editable. Guarda siempre una copia de seguridad antes de trazar.
5. Negro Rico vs. Negro Simple
Si tu diseño tiene grandes áreas negras, el negro estándar ($C:0, M:0, Y:0, K:100$) puede verse grisáceo o lavado. Para obtener un negro profundo o «negro rico», los impresores solemos recomendar una mezcla similar a esta:
- Cian: 40% / Magenta: 30% / Amarillo: 30% / Negro: 100%.
Esto satura el papel y da un acabado mucho más profesional y elegante.
Checklist final antes de hacer «clic» en enviar
Antes de adjuntar ese archivo al correo o subirlo a la plataforma, revisa este listado:
- [ ] ¿El documento está en modo CMYK?
- [ ] ¿Tiene los 3 mm de sangre perimetral?
- [ ] ¿Las imágenes están a 300 DPI?
- [ ] ¿Las fuentes están trazadas o incrustadas?
- [ ] ¿He revisado la ortografía (la imprenta no suele corregir textos)?
- [ ] ¿El formato es PDF/X?
Conclusión
Preparar tus archivos correctamente no es solo una cuestión técnica, es una inversión en tranquilidad. Al seguir estos pasos de preimpresión, reduces el riesgo de errores, aseguras la fidelidad del color y, lo más importante, garantizas que tu mensaje llegue al público con la calidad que merece.
¿Tienes dudas sobre el acabado de tu próximo proyecto? En nuestra imprenta revisamos tus archivos de forma personalizada para asegurar un resultado impecable. Contáctanos hoy mismo para un presupuesto a medida o envíanos tu diseño para una revisión gratuita.
